Ring a bell?

La Asamblea Nacional de Panamá votó una ley, por la cual adóptanse radicales disposiciones para la conservación en aquella República de la lengua española. Fué establecida esta ley para evitar que nuestro idioma fuese sustituido como lengua popular, a consecuencia del incremento constante de la población extranjera, principalmente norteamericana. En ella se fija que las poblaciones y lugares habitados, designados actualmente con nombres extranjeros, recobren el primitivo castellano, y, en caso de no tenerlo, se les imponga en adelante, por los Municipios, un nombre en idioma nacional. Al departamento de Instrucción pública se le encomienda que en las escuelas y centros docentes de carácter oficial se fijen listas de los pueblos que, teniendo nombres indígenas o castellanos, son conocidos por nombres extranjeros. Dispónese que en un plazo de tres meses, después de hacer públicos los nombres castellanos de los lugares del territorio nacional, debe cursarse la correspondencia dirigida a pueblos actualmente designados con nombres extranjeros. Se prohibe terminantemente la exhibición de películas cinematográficas y el reparto al público de programas de espectáculos teatrales escritos en castellamo incorrecto. Por último, se establece que incurrirán en multa los dueños de establecimientos y tiendas en cuyos rótulos se emplee un idioma distinto del nacional, y todos los que, en cualquier forma, publiquen anuacios en que haya incorrección y falta de ortografía. España debe gratitud a esta decisión de la Asamblea Nacional, que así sabe defender el sagrado patrimonio de su idioma.

Fonte: Revista de Casa América, 1922 via Galiciana.