Já não lembrava esta simpática anomalia. O meu primeiro “Atlas & Axis” está legendado em espanhol até a página 64 e daí em adiante até o final em francês ^__^

Hace once años, rebuscando álbumes en francés, me encontré en Barcelona con un título publicado por Paquet, desconocido para mí, del que me llamó la atención el hecho de que parecía firmado por tres hermanos -luego resultó que la colorista era esposa de uno de ellos- y que era un western, no realista, sino cartoon, que parecía venir cargado de mala leche. Narraba la historia de un pobre diablo, nacido en el Oeste, que se veía atrapado en el juego del bien y el mal protagonizado por el mismísimo Dios y el Diablo en persona.


¿Qué harías con tu vida si no te fueses a morir? En Lincoln las respuestas se van sucediendo mientras seguimos los pasos de su protagonista, un muchacho infeliz y malencarado que únicamente quiere hacerse sus dinerillos y que lo dejen en paz… pero que no puede evitar tener que enfrentarse cíclicamente a la gran dicotomía y a sus consecuencias entre los mortales.


El inicio de la colección era prometedor pero no dejaba de ser modesto; no era nada del otro mundo ni en guión ni en dibujo. Aunque me resultó simpática pensé que sería una de tantas series que aguanta un par de entregas antes de poder demostrar su potencial. Una pena, pero algo que ocurre con frecuencia. Tras ocho álbumes publicados en su mercado original y con una óptima edición en castellano de la mano de Dibbuks, me alegro de haberme equivocado y de que la propuesta haya cuajado porque cuántas otras cosas buenas se quedan por el camino.


Creo que lo primero que me atrajo de este trabajo fue su estética, me encantan los cómics que me cuentan una historia sin renunciar al humor y al aspecto de tebeo, en el sentido de que normalmente el grafismo (hiper)realista no me atrae demasiado. Aquí por el contrario un seguidor de un Vázquez o de un Monteys se sentirá a gusto ;-)


Cuando debutó esta cabecera, a principios de la década pasada, las editoriales francófonas se encontraban en una vorágine de absorción de los rasgos de los exitosos miembros de L'Association y satélites por parte del mercado comercial: surgían clones de Trondheim y Sfar por doquier, a veces hasta llegar a lo sonrojante. Parecía que se había reinventado la rueda. Pero no digo nada, porque personalmente tengo la sensación de que yo andaba buscando cosas un poco del palo de Manu Larcenet, cuya trayectoria en solitario por cierto ha deparado historietas magníficas, que he seguido con bastante atención pero que no son exactamente lo que a mí más me tienta. Leyendo Lincoln estaba claro que Jérôme Jouvray no estaba al nivel de un Larcenet o un Blain, pero ahí había, como ya digo un potencial, refrendado ya entonces, por cierto, por una serie de premios de los que por lo menos yo aquel año no me enteré. Una década más tarde, la promesa se ha convertido en una realidad, y ello nos lleva a la más reciente edición por parte de Dibbuks.


Como la editorial madrileña recoge en cada volumen dos números de la edición en francés la cuarta entrega, de este mes de octubre, lleva dentro los tomos séptimo y octavo. Dos álbumes de ambientación radicalmente distinta: un Oeste crepuscular bajo la sombra de la prohibición y los campos europeos convertidos en lodazales y cementerios, en el infierno de la I Guerra Mundial. En ambos escenarios seguimos las andanzas, desventuras, apaños, jugarretas, improvisaciones y huídas hacia delante de un protagonista gruñón y fracasado a quien es fácil cogerle cariño y por el que es difícil no sentir algo de compasión. Además, entre los aciertos del guionista, Olivier Jouvray, no sólo se cuenta el haber sabido jugar con la premisa fundamental del argumento sin que se le fuese de las manos, sino presentar una serie de excelentes secundarios. Si tomamos por ejemplo la primera mitad de este Lincoln 4, (El loco de la montaña) me parecen impagables tanto el personaje de la mujer del tabernero, perfilada con una complejidad sorprendente para una BD cómica, como la figura del cruzado anti-alcohol, insoportable párroco buenrollista que en el fondo es un hijo de la gran chingada. Además de los coprotagonistas, este título da lo mejor de si en los chistes, esos momentos de gag en los que puede surgir la carcajada, porque algunas de las situaciones que te encuentras en este libro son de mucha risa.


El más reciente, el octavo tomo, El demonio de las trincheras, y a la sazón segunda mitad del Lincoln 4 de Dibbuks, salió en Francia el verano del año pasado y no veo así de entrada referencias a un hipotético noveno, pero espero que la colección continúe y lo haga a este nivel: ahora mismo es una verdadera gozada: buen guión, buen dibujo, buen color.


Para ser un perdedor te las has sabido arreglar muy bien, Lincoln, ¡será el instinto del superviviente!


Quant@s comiqueir@s nos lembrámos hoje da melhor BD de Vermut ao ver nas notícias o palmarês do festival de cine de Donostia? Provavelmente umha arte (a sétima) saiu ganhando ao tempo que outra (a novena) tinha que renunciar (mesmo se parcialmente) a um autoraço ^__^ Em qualquer caso, parabéns para el… e muita vontade de ver o filme!

Estimado Sr V.,


Si me despisto pasa un año entero sin una nueva reseña; mis disculpas. Este creo que te gustará. Lo primero que me viene a la mente es “qué poco original es este tebeo”. ¿Mal empezamos? Qué va. Bien es cierto que esa idea ronda la cabeza durante toda la lectura de este álbum en tapa dura y formato grande (casi Din A4), más a causa del guión, que es una ensalada de tópicos del género negro, que por el dibujo, dado que Brüno (tras cuatro títulos uno de los autores que asocio con la editorial madrileña Dibbuks, que bien haría en asegurarse la exclusiva ;-) es un ilustrador con un estilo reconocible a leguas, además de versátil como pocos: uno de esos dibujantes a los que no importa qué le lances, ya un western (“Junk”), ya una historia de la época del tráfico marítimo de africanos esclavizados (“Atar Gull”), ya un argumento de ciencia ficción… el tipo lo va a clavar y además sin renunciar ni un ápice a su forma de representar cosas y personas. ¿Qué pasa entonces con el guión? Que Nury no se ha cortado un pelo y ha metido en la batidora todos los clichés posibles de las historias criminales arquetípicas (EEUU, mediados del s. XX), alrededor de la figura de un tipo duro y sin escrúpulos que se ve metido en una encerrona, en un pueblucho de mala muerte donde, cómo no, además de la maciza a la deriva de rigor pulula el clan de corruptos que lo gobiernan todo. Como mandan los cánones. Todos los cánones. Lo demás ya te lo puedes imaginar: negocios criminales, el azar que precipita viejas deudas pendientes y armas de fuego a mansalva. Total, que dicho así parece que no vale la pena pero la lectura es una verdadera gozada. Frecuentemente se nos olvida que la originalidad es una virtud distinta de la calidad, pero este cómic nos lo recuerda con creces. Con un artículo final que desgrana todas las referencias (principalmente cinematográficas, aunque también literarias) que el guionista ha tenido a bien fusilar (de las cuales yo no habría podido concretar ni una cuarta parte si me preguntan) las cartas están sobre la mesa; nada se les puede achacar a los firmantes. Me ha recordado más a “Los Desesperados” de Mezzo/Pirus que a un “Torpedo” de Abulí/Bernet, pero es de cualquier modo un divertimento que apreciarán todos los amantes del género.

[Kike Benlloch:] - Atlas y Axis protagonizan la portada del libro de arte que has publicado recientemente. ¿Qué podemos esperar los seguidores de la saga?


[Pau:] Esperar, eso es, esperar con un poco de paciencia, porque estoy trabajando también en la serie “Ze Jacky Touch” y esto ha hecho que se ralentizara bastante la Saga. Pero podéis esperar dos libros más, una guerra, muchas aventuras, y más pistas sobre el legendario hueso saciante. Espero que el tercer libro sea para otoño de 2015. Este octubre se publicará en italiano y polaco, con lo que tras el francés, español y holandés, ¡los perros ladrarán ya en cinco idiomas!


- Me parece que la serie entronca con la mejor tradición de la BD europea. Si me inclino por uno de sus totems ¿será Astérix una de sus grandes influencias? (¿O debería decir Idéfix)


Sí, con Disney, probablemente la influencia más marcada. E Idéfix hará un cameo en el tercer tomo.


- Fui a Menorca y Mallorca cuando salió el segundo tomo, y aunque cierta luz y cierta presencia del mar ya me recordaba el Mediterráneo, creo que no ubicaba bien algunos ambientes hasta recorrer la Tramuntana.


Ciertamente, hay mucho de Tramuntana en la Saga, porque son los paisajes que mejor conozco, pero también hay Alpes, Pirineos, estepas asiáticas, bosques europeos… Algún día podré sacar una guía para visitar lugares reales que parecen en la Saga. ¡Se ve que en las islas tenemos tan arraigado lo de la promoción turística, que nos sale sin querer!


- ¿Concebiste desde el principio la historia de Atlas y Axis como algo acotado a un número reducido de álbumes o ajustas su extensión en función de la respuesta?


Concebía la Saga sin constreñirme a un formato, porque pensé que eso podría limitar mis posibilidades de publicar. Intenté hacer lo que mejor me pareciera narrativamente, y pensar después en adaptarlo cuando me hicieran una propuesta de formato concreto. Así, la Saga está planeada en historietas más o menos independientes de entre 2 y 46 páginas, pero que se pueden leer consecutivamente, y la propuesta editorial me obliga a tener un final cada 72 páginas. También se podría cortar cada 24, ya que está previsto que se pueda publicar en formato comic book americano.


- ¿Es una historia con un principio y un final?


Tengo un principio y un final. La cantidad de aventuras que se sucedan entre medias es lo que puede variar según criterios editoriales.


- Hacia los animales antropomórficos siempre he sentido cierta reserva, como lector y como guionista. Es cierto que dan mucho juego, pero creo que me costaría trazar la linea que separa comportamientos de la especie caricaturizada de los que se esperan de la faceta “humana” del protagonista.


Sí, es un tema peliagudo, como ¿por qué el ratón Miki es bípedo y habla con su amigo perro Goofy, mientras pasea a su perro Pluto, cuadrúpedo que no habla y es más pequeño que un ratón? En la Saga solo hay animales, todos son bípedos y hablan. Unos son carnívoros, y los otros son presas. Les entendemos porque hablan nuestro idioma, pero siguen siendo animales, como nosotros, y como tal se comportan. Las historias que afligen, alegran, mueven a los animales y a nosotros son las mismas, de esto hablo en la Saga. Sus aventuras se dirigen  nuestra parte animal, que todos tenemos, seamos machos, hembras cachorros, adultos… por eso es tan fácil identificarse con ellos, yo creo que más que con un personaje humano, que a primera vista ya es diferente de nosotros por una cosa u otra. Sí hay un problema con mis perros, y es que culturalmente mucha gente asume que si son animales, es para niños, así que hay que hacer un trabajo extra de promoción para que llegue a más gente.


- La espada y brujería nunca pasa de moda, desde “Conan” a “Juego de Tronos”. Considero este trabajo tuyo de puro género, aunque también tenga humor. ¿Tú lo ves igual?


Todas las influencias que comentas son ciertas, y precisamente, la de espada y brujería creo que es la menos buscada. Nunca me ha gustado mucho la parte de la magia, porque es como hacer trampas para que todo valga. Pero sí me gustaba el ambiente que flotaba en “Heavy Metal”, “Tygra”, o la peli de dibujos animados de “El señor de los anillos”. De “Juego de tronos” ni siquiera he visto ningún capítulo, la verdad es que la fantasía heroica no me tira tanto, aunque al parecer es lo que he hecho [risas].


- ¿Qué música escuchaste mientras dibujabas estas aventuras?


Una que me encanta escuchar mientras trabajo en la Saga es la BSO de “Braveheart”, me inspira mucho. Y a veces me pongo de fondo vídeos de “El Hombre y la Tierra”, que también tienen una música fabulosa y no está editada para escucharla suelta. Además de un poco de todo, incluyendo sobre todo Iron Maiden, Metallica, Ossifar…


- Seguramente al primer golpe de vista el color es lo que más destaca. A diferencia de la chavalada talentosa, ya “nativos digitales”, tú has vivido la adaptación al color por ordenador, y te doy la enhorabuena por el resultado. Recuerdo cosas “tempranas digitales” muy feas.


Gracias. Pues sí, a mí también esas cosas “tempranas digitales” me frenaban de pasarme al ordenador. Cuando descubrí las ventajas de internet y el correo electrónico, así como los desastres que podía hacer con tu trabajo quien lo escaneara, ya que se había vuelto imprescindible hacerlo, preferí aprender yo. Me costó mucho, hasta al cabo de diez años no empecé a conseguir una estética que me gustara. Moebius y Max fueron de los primeros que lograron estilos que tuve de referencia. No se volvían locos con el “aerógrafo que no mancha y no necesita compresor” ni intentaban usar los 256 millones de colores en cada dibujo. Eran gente que ya sabía colorear antes de los ordenadores, y ahí estaba la diferencia. Me alegra que mi color destaque, porque efectivamente, es con mucha diferencia lo que me lleva más trabajo. Por cierto, es lo único que hago con el ordenador (con Photoshop, en varias capas), el resto lo hago con lápiz y tinta en papel, cuantas menos horas pueda pasar quemándome los ojos con un monitor, mejor! El tacto y hasta el olor de las técnicas tradicionales me gusta, y elegí este oficio para disfrutar.


- En nuestro mercado Atlas y Axis vieron su primer volumen publicado en 2011 y el segundo en 2013. Sin embargo ¿no salen antes sus aventuras en Europa? ¿Cuál sientes que es la “versión original” del cómic? ¿Francés, castellano, catalán… o perruno? (Mi ejemplar del nº1 está en castellano hasta la p.64 y en francés desde la p.65 hasta el final…)


¡Ostras, el tebeo que tienes es un incunable! y en realidad está en el idioma original, porque yo ya ni sé en qué idioma pienso cuando trabajo con los perros. Algunas expresiones me salen directamente en un idioma, otras en otro… Empecé a trabajarlo en castellano, aunque hay algunas bromas privadas para mallorquines, y luego, al estar dirigido en principio a editoriales francesas, y de hecho publicado por estas, a veces los perros dicen cosas que no sé muy bien cómo quedarían en castellano. El tomo 1 salió al mismo tiempo en España y Francia porque Dibbuks compró los derechos cuando y aún estaba dibujando la página 11, se la mandé y le encantó. Así pudieron abaratar costes todos haciendo una coedición. Más tarde lo descubrieron los holandeses, y este año en Angoulême convencimos medio amenazados a los italianos y polacos para que lo publicaran en sus idiomas.


- No me resisto a despedirme sin preguntarte por las ovejas que explotan. ¿Qué me cuentas de este chiste recurrente?


Lo de las explosiones ovinas es una manera de mostrar que, para hacer reír, se puede sacar punta a casi cualquier cosa. Efectivamente, por la montaña se encuentran muchas veces huesos de oveja esparcidos, y mientras alguien no demuestre lo contrario, ¿por qué la teoría de que explotan al morir no puede ser tan plausible como cualquier otra? Lo mismo se aplica a la prehistoria: con los pocos datos que se tienen, ¿por qué deberíamos aceptar la hipótesis de un señor, cuando la nuestra es igualmente posible? Todos los humoristas tienen gags recurrentes que hacen reír una y otra vez, este es el mío favorito. Pero en la Saga voy un poco más allá con lo de las ovejas explosivas, y pronto van a cobrar una importancia fundamental en la historia. Ya lo veréis. Y además todo es completamente lógico, ha estado siempre delante de nuestros ojos y no lo veíamos. Yo le llamo la lógica absurda, va muy bien para las teorías divertidas.